Desgrabación de una reunión que tuvieron en el año 1911 los abuelos de los directores generales creativos de las agencias de publicidad más importantes del país. Driffus, Auland, Mazet y Yustin salen de sus trabajos en agencias de publicidad y se reúnen en una confitería para hacer un “after hour”, un “happy hour” y, ya que están, un “brainstorming” mucho antes de que existan esas palabras.
Yustin: Bueno, muchachos, hoy vengo con un encargo muy particular. Se acerca el 31 de diciembre y tenemos que levantar esos encuentros de fin de año. La verdad que con la reunión familiar no pasa nada de nada.
Auland: ¡Genial!
Mazet: ¡Hagamos un brainstorming!
Están diez minutos callados.
Auland: No se me cae una idea.
Mazet: ¿No sería buena idea lanzar unas luces de colores por los aires que iluminen la noche?
Yustin: ¿Qué? ¿Tipo fuegos artificiales?
Mazet: ¡Claro!
Yustin: No, eso ya existe. Se llaman fuegos artifiaciales.
Mazet (queriéndose justificar): Pero yo decía como un homenaje a los fuegos artificiales.
Yustin: Pero tirar fuegos artificiales como homenaje a los fuegos artificiales es tirar fuegos artificiales.
Mazet (resignado): Claro, claro.
20 minutos más pensando.
Yustin: A ver qué les parece este enfoque. Partimos de la base de que el año nuevo es un momento para celebrar en familia.
Auland: Ajá.
Mazet: Ok
Yustin: Entonces, pensaba que las familias de todo el país podrían intercambiar sus casas entre sí.
Auland: No lo veo. ¿Cómo sería?
Yustin: Una familia de Buenos Aires se pone en contacto con una familia de Mendoza e intercambian las casas. El dueño de casa dejó todo listo para el agasajado. El viaje ya es parte de la celebración. Serían como unas pequeñas vacaciones. Se aumentaría el turismo y la federalidad. El espíritu festivo abarcaría a todo el país.
Auland: Me gusta.
Mazet: Sí, sería pasar un rato agradable. Los familia se divierte, hay un viaje. A mí me cierra.
Auland y Mazet: Garpa. Garpa.
Yustin: Bueno, vamos con esa entonces.
Drifuss que estuvo callado durante toda la conversación se levanta y da un golpe de puño en la mesa.
Drifuss: ¡Esperen! ¡Un momento! Tengo una idea mejor. Todos sabemos que el año tiene momentos buenos pero también tiene momentos muy duros.
Yustin: Sí pero, ¿qué tiene que ver? Ya tenemos la idea.
Mazet: Dejalo hablar. Es un brainstorming. Suspendamos la crítica.
Drifuss: Gracias. ¿Por qué nos vamos a juntar para hacer un viaje y pasar un momento agradable como si estuviera todo bien?
Yustin: ¿Qué tiene de malo?
Auland: Pará, puede ser que tenga razón.
Drifuss: El 31 de diciembre es el momento de equilibrar la balanza. De saber que todo yin tiene su yan. No puede ser todo lindo, fuegos artificiales y luces de colores. El 31 de diciembre es una oportunidad de oro. No la podemos desaprovechar.
Yustin: No entiendo. ¿Qué es lo que proponés?
Drifuss: Que el 31 de diciembre tenga su cuota de agresividad irracional. Para hacerlo más real.
Auland: Tiene su lógica. Deberíamos pensar cómo podríamos aplicar ese concepto.
Mazet: Bueno, es una celebración. Podemos incluir unas bombas de estruendo.
Auland: Ja, ja. Me gusta.
Yustin: ¿Me están cargando? Es cruel.
Drifuss: No, es en serio.
Auland: ¿Vos decís bombas que hagan mucho ruido? ¿Que asusten a los chicos y a los animales?
Mazet: Ah, no lo había pensado así pero no es mala idea.
Yustin: La propuesta estará bien pero no cierra, muchachos. Vamos con el viaje.
Drifuss: Pará, pará, no la descartemos tan rápido.
Mazet (cebado): Podemos hacer que estas bombas, llamémoslas petardos, ja ja (se tienta por el nombre que se le acaba de ocurrir) sean difíciles de encender. Y que la gente corra el riesgo de qué se yo, perder un dedo?
Yustin: Esperen. ¿Se volvieron locos? ¿En qué quedó lo del viaje?
Auland: ¿Y si algún vecino se queja?
Drifuss: Bueno, eso demostraría la efectividad de la idea.
Auland: Tenés razón. No me había dado cuenta.
Mazet: A mí me gusta pero, ¿cómo hacemos para convencer a la gente? ¿Quién va a estar dispuesto a asustar a los animales, hacer llorar a los chicos y correr el riesgo de perder un dedo sólo por hacer ruido?
Yustin: Es verdad. Qué lástima. Era una buena idea. ¿Vamos con el viaje entonces?
Piensan 15 minutos.
Mazet: ¡Ya sé! ¡Podemos hacer que estos petardos tenga un precio exorbitante!
Auland: ¡Eso les va a encantar! ¡Ja, ja, ja!
Drifuss: Bueno, me parece que la tenemos.
Al otro día presentan la idea de los petardos al Gobierno Nacional que queda encantado. Hacen la primera prueba, los chicos lloran, los animales encerrados se ponen nerviosos. Hay cientos de accidentados en los hospitales por lesiones. Las autoridades nacionales presentes deciden que a partir del año siguiente todo los 31 de diciembre se tirarán petardos como parte de la celebración.