viernes, mayo 23, 2008

El hombre invisible 42. Celos

jueves, mayo 15, 2008

El hombre invisible 41. Abrazo

viernes, mayo 09, 2008

El hombre invisible 40. Albúm de fotos

viernes, mayo 02, 2008

El hombre invisible 39. Café

jueves, abril 24, 2008

El hombre invisible 38. Sentados

jueves, abril 17, 2008

El hombre invisible 37. Compañeras

jueves, abril 10, 2008

El hombre invisible 36. Beso

jueves, abril 03, 2008

El hombre invisible 35. Compañero nuevo

jueves, marzo 27, 2008

El hombre invisible 34. Ascensor

martes, marzo 25, 2008

Cómo sigue la vida luego de una frase célebre. Hoy: Napoleón Bonaparte

Gracias a la sugerencia de Gustavo, aquí va la frase célebre de hoy: Vísteme despacio que estoy apurado.

Napoleón se prepara para ir a un banquete. Está retrasado 15 minutos. Josefina, la esposa, ya está lista y lo espera en la puerta de la habitación. Mueve el pie rítmicamente en forma nerviosa. Llega el ayudante del sastre con el traje y se lo entrega al sastre para que se lo coloque a Napoleón.

Napoleón (sonríe, toma aire y luego de una breve pausa dice en un tono de voz firme): Vísteme despacio que estoy apurado.

Napoleón espera escuchar risas de aprobación. Nadie se ríe. El silencio es total. Luego de unos segundos el ambiente se vuelve incómodo.

Sastre (tímido): Perdón, mi señor. Habrá querido decir: “Vísteme rápido que estoy apurado”.
Napleón (contrariado): No, no. Lo dije bien: “Vísteme despacio que estoy apurado”.

El sastre y su ayudante intercambian miradas cómplices, apiadándose de Napleón.

Ayudante de sastre (como si le hablara a un niño): Señor, disculpe que me entrometa pero si está apurado le conviene que lo vistan lo más rápido que puedan. Cuanto más despacio lo vistan más tiempo va a tardar en llegar.
Napoleón (nervioso y con los dientes apretados): Lo que quiero decir es que temo que por estar apurado no quede bien presentable.
Sastre: Si es por eso no se preocupe. Lo puedo vestir rápido y bien, señor. Hago este trabajo desde hace 20 años.
Napoleón: Ya lo sé, ya lo sé. No me refería a eso.
Josefina (desde la puerta): No le presten atención. El otro día me dijo: “Dame poco de comer que tengo hambre”.

El sastre y su ayudante intentan contener la risa pero terminan tentados riendo a carcajadas. Napoleón está rojo de ira.

Josefina (en confianza): Y una vez me dijo: “No me abrigues mucho que tengo frío”.

El sastre y el ayudante se tiran al piso de la risa.

Napoleón: Bueno, estaba practicando.
Ayudante de sastre: También puede ser: “Hablame más despacio que no te escucho”.

Sastre, ayudante y Josefina siguen tentados.

Napoleón: Basta, los voy a mandar a matar a todos.
Sastre: ¿Acaso el señor va a salir de la habitación en calzoncillos?
Napoleón: Vamos, vísteme deprisa que estoy apurado.

Sastre y ayudante se miran y hacen un gesto de aprobación.

Sastre
: Pero claro, así tiene mucho más sentido.
Ayudante: Quiere que lo vistamos rápido porque está apurado. Es mucho más lógico.
Josefina: ¿Para ir al banquete que ofrecen mis padres tenés tiempo de inventar frases pero para mandar a matar gente no querés perder ni un minuto?
Napoleón: Josefina, Josefina, yo sólo quería ir bien vestido a la fiesta.
Sastre: Bueno, pero también se puso a perder un poco el tiempo.
Ayudante: Si uno tiene muchas ganas de ir a un lugar no pide que lo vistan despacio.
Sastre: Al contrario. Todos mis clientes me dicen: “Vísteme rápido que tengo un compromiso y no quiero llegar tarde”.
Ayudante: A no ser que no tengan muchas ganas de ir.
Sastre: Bueno, claro. Ahí sí me dicen: “Vísteme despacio que NO estoy apurado”.
Quizás eso es lo que usted quiso decir señor: “Vísteme despacio que no estoy apurado”.
Napoleón: ¡Yo no quise decir eso!
Sastre: ¡Vamos, un error lo comete cualquiera!
Ayudante de sastre (en un susurro): No te lo va a reconocer. Es un orgulloso.
Josefina: Napoleón, yo no espero ni un minuto más. ¡Me voy sola!
Napoleón (al sastre): Vamos, vestime.
Sastre: ¿Rápido o despacio?
Napoleón: ¡No me importa! ¡Me quiero vestir!

El sastre viste a Napoleón a las apuradas y sale corriendo detrás de Josefina con la bragueta abierta. En la fiesta todos le hacen referencias graciosas a Napoleón con respecto a las farmacias de turno pero como es un chiste nuevo para la época (las farmacias de turno habían empezado a funcionar en Francia hacía sólo 15 días) Napoleón nunca entendió los chistes que le hacían. De regreso van en el carruaje Josefina, Napoleón y su biógrafo.

Napoleón (a Josefina): Creo que la idea de las farmacias de turno va a ser un éxito. Hoy no me hablaron de otra cosa. Y a ti (dirigiéndose al biógrafo) quiero que anotes que dije esta frase: “Vísteme despacio que estoy apurado”.
Biógrafo (se queda pensando un instante): ¿No quedaría mejor: “Vísteme rápido que estoy apurado”?
Napoleón: ¡No!
Biógrafo: Yo la anoto pero no tiene mucho sentido. Le voy a explicar…

Napoleón toma al biógrafo de las solapas y lo arroja del carruaje.

FIN